De ruta por las lagunas de Pena Trevinca

El turismo en Galicia ofrece un sinfín de posibilidades para diferentes tipos de turista.

Entre otras cosas, llevamos por bandera las playas, la gastronomía, el patrimonio histórico y por supuesto, nuestro patrimonio natural. Por eso, una de las mejores opciones que se plantean para conocer a fondo los entresijos de nuestra tierra, es recorrer algunas de las muchas rutas que salpican nuestra geografía. En los montes de Pena Trevinca, en la parte más oriental de la provincia de Ourense, es posible pasear por un entorno que prácticamente parece estar inexplorado por el hombre.

Este espacio protegido, con cumbres que superan los 2.000 metros de altitud -Pena Trevinca (2.127m), Pena Negra (2.123m), Pena Survia (1.122m)-, ofrece una de las estampas invernales más bellas con montes cubiertos de nieve, ríos de alta montaña y lagos naturales, algunos incluso de origen glaciar. Aunque existen diferentes caminos en la zona, si nos decantamos por la Ruta das Lagoas do Xares -con inicio en la aldea de A Ponte- disfrutaremos de las lagunas protagonistas de este territorio declarado Red Natura 2000, Espacio Natural Protegido y Lugar de Interés Comunitario.

El itinerario, de unos catorce kilómetros y apto para todos los públicos, transcurre por un paisaje que llama la atención por la enorme riqueza de su fauna y flora. En la zona, que es casi un lugar de peregrinación para los que buscan setas, es fácil encontrarse con ciervos, jabalíes, liebres, conejos y demás especies. Aunque hay que destacar las aves rapaces que sobrevuelan el cielo y en especial la subsistencia de una pareja de águilas reales. Con todo, a lo largo del trayecto nos encontramos con maravillas naturales como las lagunas de Carrizais, A Laceira, Ocelo y A Serpe.

Lo cierto es que entre tanta belleza sería difícil elegir cuál nos parece más espectacular, cada una tiene algo especial. La de Ocelo, por ejemplo, formó parte del escenario de una película gallega dirigida por Ignacio Vilar, Pradolongo. Mientras que A Serpe, que se encuentra a más de 1.967 metros de altitud, se envuelve de misticismo gracias a una leyenda. Cuentan que todas las noches de San Juan se puede ver a una joven princesa, que el resto del año permanece como serpiente, sobre una de las rocas que rodean las aguas del lago. El maleficio sólo se podría deshacer si un joven decide afrontar con valentía el reto y escupir en la boca de la serpiente. A pesar de que algunos afirman que un muchacho de la zona lo intentó, finalmente no tuvo el valor de mirar al animal desde tan cerca.

Antes de empezar, recuerda que casi todo el trayecto transcurre por sendas estrechas y con algún tramo de subida, como el que nos eleva hasta O Fial, el punto más alto (1.841 m) de la ruta y el que nos permitirá recuperar el aliento para seguir. Sólo tienes que hacerte con un calzado cómodo y la ropa adecuada para lanzarte a la aventura en plena naturaleza.

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