Cementerios vivos

Galicia siempre ha rendido culto especial a la muerte. Una ceremonia que quizá tenga su máxima expresión en los cementerios gallegos.

Su significado es “dormitorio”, porque de ese modo veían los cristianos a los camposantos de la antigüedad.

 

Si quieres conocer algunos de los más significativos, hoy te mostramos su riqueza arquitectónica y patrimonial, pero también su elevada carga etnográfica que nos define como gallegos.

 

Empezamos en Padrón, en el atrio de la colegiata de Iria Flavia, enlosado de epitafios. Los 28 obispos de Iria descansan según la tradición en el suelo. Pero en este cementerio de Adina también nos podemos encontrar con el Nobel Camilo José Cela, que descansa a la sombra de un olivo; y en otros tiempos con Rosalía de Castro, que fue enterrada aquí aunque años más tarde sus restos fueron trasladados a Santiago,

 

En Noia existe un cementerio con tumbas  medievales, el de la Iglesia de Santa María A Nova, que se ha convertido en uno de los más importantes de Europa. La historia de Noia, los oficios y la economía, está grabada en la piedra de sus sepulcros.

 

Pero si en vez de centenares de laudas sepulcrales, prefieres los cementerios modernos de diseño habrá que ir hasta la Costa da Morte, donde se encuentra la obra de César Portela. Su cementerio de Fisterra es arte puro. 14 cubos de granito varados en la costa, frente al océano.

 

En Dumbría nos encontramos con una explosión de colores. Ni epitafios, ni ángeles, ni símbolos religiosos, tan sólo una amplia variedad cromática.

 

Uno de los cementerios más visitados lo encontramos en otra zona de la Costa da Morte, en Camariñas se asienta el Cementerio de los Ingleses, que guarda memoria a los 172 británicos que murieron en el naufragio del buque The Serpent. Sólo tres marineros salvaron la vida. Este pequeño camposanto forma parte de la Ruta de Cementerios Europeos Significativos.

 

En Cambados está el camposanto más melancólico del mundo, según palabras de Álvaro Cunqueiro. Aquí se alzan las ruinas de Santa Mariña de Dozo, de una gran belleza.

Aquí descansan la mujer y el hijo del escritor y dramaturgo Ramón María de Valle Inclán.

 

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