Castillo de San Antón. Fortaleza, prisión y ahora museo

Los orígenes del Castillo de San Antón, en A Coruña, se remontan al s. XVI y desde entonces sus funciones no han dejado de evolucionar. Ha pasado de ser refugio de marineros enfermos, fortaleza medieval y prisión a convertirse en lo que es hoy en día, Museo Arqueológico e Histórico de la ciudad coruñesa. Un lugar emblemático desde el que podemos disfrutar de unas vistas espectaculares de la bahía o de paseos a pie de costa.

Inicialmente, antes de convertirse siquiera en fortaleza, esta pequeña isla servía como cobijo de los marineros en cuarentena que llegaban enfermos de sus largos viajes en barco. En la  ‘Isla de Pena Grande’ -como se la conocía- se encontraba una capilla dedicada a San Antón que, posteriormente y bajo la recomendación de Carlos I de España y V de Alemania se vería rodeada de una fortaleza. El monarca, que había detectado la mala estructura defensiva de la ciudad, recomendó la construcción de tres fuertes en la bahía (Santa Cruz, San Diego y San Antón) que impidieran -o al menos resistieran- los ataques de los invasores.

Pese a todo, la obra no se puso en marcha hasta 1588 aproximadamente. Todavía en construcción, el fuerte tuvo que soportar el ataque de la ‘Invencible Inglesa’ al mando de Drake y Norris. El sistema defensivo de A Coruña fue incapaz de poner freno a los asaltantes británicos, que finalmente fueron derrotados por un levantamiento popular encabezado por la ilustre María Pita.

Este episodio aceleró las obras que se terminaron definitivamente diez años más tarde, en 1598. Con todo, en el s. XVII se volvieron a producir más ataques que empujaron al capitán general de Galicia a reformar las instalaciones, añadiendo -entre otras cosas- un bonete con capacidad para tres piezas de artillería, dos cuerpos contiguos a la capilla y casamatas. Entre los s. XVII y s. XX se continuaron incorporando mejoras. Las instalaciones iniciales se fueron modificando a medida que evolucionó el uso de las mismas. Destacan en esta etapa, la construcción de la pasarela que une la isla con tierra firme, el levantamiento de la Casa del Gobernador y la retirada de la inicial capilla.

A lo largo de este período, el castillo servía también como prisión para delincuentes comunes y presos políticos. Entre ellos podemos recordar algunos personajes míticos como Alessandro Malaspina, acusado de alta traición por Godoy y que cumplió 6 años entre rejas; Juan Díaz Porlier ‘El Marquesito’, férreo defensor del liberalismo fue condenado a 4 años de prisión; Rafael Melchor de Macanaz, uno de los ministros de Felipe V perseguido por la Inquisición por defender la propuesta de reducir su poder y; por supuesto, los represaliados en la dictadura franquista.

Finalmente en 1964, se crea el Museo Arqueolóxico e Histórico de A Coruña, que no se inaugura hasta cuatro años después, tras someterse a un reacondicionamiento que incluyó la demolición de los edificios y los cierres que se encontraban frente a la entrada principal. Por otra parte, se construyeron nuevas rampas de acceso al embarcadero y hacia el pasillo que conecta con la ciudad; se reemplazó la sillería de diferentes puntos de las instalaciones y se recubrieron los pavimentos originales con cantería más uniforme.

Como hemos visto, la historia que existe detrás de este Monumento Histórico-Artístico es amplia y actualmente podría decirse que es uno de los puntos de interés turístico que no pueden faltar en las visitas a la ciudad herculina. Se encuentra en una excepcional ubicación y cuenta con una amplia colección de arte medieval, cultura castreña, piezas de orfebrería protohistóricas -y mucho más- que no te puedes perder. Además, la visita al castillo permite contemplar de forma simultánea el contenido (exposiciones, colecciones, etc) y la propia arquitectura del castillo.

Después de este recorrido histórico, la parada en los Jardines de San Carlos, próxima al Castillo de San Antón, es obligatoria. Conocidos como la Fortaleza Vieja, están protegidos por una gran muralla que sirvió como defensa para la ciudad. Se trata de un jardín romántico que, además de llamar la atención por sus árboles centenarios y por el monumento fúnebre dedicado a John Moore (soldado británico muerto en la Batalla de Elviña contra los franceses), ofrece una panorámica del puerto inigualable. Está claro que A Coruña esconde lugares increíbles tras sus muros.

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