Canóns do Sil

En un rincón al sureste de Galicia, en pleno corazón de la Ribeira Sacra, encontramos los Canóns do Sil, garganta excavada por el río Sil a su paso por Ourense y uno de los paisajes más espectaculares de toda la comunidad.

El Canón do Sil abarca los últimos 25 kilómetros del río anteriores a su desembocadura en el Miño, en la localidad de Os Peares. Si sumamos a estos kilómetros los correspondientes a la parte del río Miño, la longitud de estos valles llega a rondar los 50 kilómetros.

Se trata, pues, de una de las rutas fluviales más atractivas de nuestro país. Además, en sus escarpadas paredes se pueden visitar numerosos miradores, monasterios e iglesias desde donde disfrutar de unas vistas de ensueño.

Aunque la formación de los Canóns do Sil es fruto principalmente de la erosión de las aguas en la piedra granítica a lo largo de los siglos, lo cierto es que también es ayudado en mayor parte por la presencia de una falla tectónica que produce la depresión. Por todo ello, este lugar es considerado Lugar de Importancia Comunitaria.

Los Canóns do Sil se pueden visitar de distintas maneras. Se puede ir por carretera, practicando senderismo por sus infinitos caminos o navegando sus aguas. Quizá es este último modo el más mágico de todos, porque nos permite apreciar los espectaculares reflejos del paisaje en el agua y también sus desniveles, con pendientes que llegan a ser casi verticales en algún punto. Además, la ruta por el río permite acceder a lugares de otra manera inaccesibles. También se ve, desde el barco, el famoso Monasterio de Santa Cristina de Ribas do Sil, que data del siglo XII y cuyo interés radica en su rosetón románico y su claustro renacentista (del siglo XVI), de cuyo ábside hay quien dice que salía un túnel hace años. Dice la tradición que si se pasa a través de los castaños huecos que hay en el entorno se curan todos los males, pero esta es sólo una de tantas historias y leyendas que rodean este impresionante lugar.

Aunque hay mucho que ver a lo largo de los Canóns do Sil, las paradas estrella son sus miradores, auténticas atalayas naturales desde la que se dominan, espectaculares, algunos de los paisajes más impresionantes de Galicia. Algunos de los más importantes son el Mirador del Duque, el de Peña do Castelo y el de los Balcones de Madrid. Sus imponentes monasterios son otro de los elementos imprescindibles. Es especialmente extraordinario el ya mencionado Monasterio de Santa Cristina de Ribas, un lugar mágico que sin duda te enamorará. Tampoco puede uno quedarse sin ver cómo funciona su sistema de cultivo de viñedos, dispuestos en bacanales o “socalcos”, utilizados desde la época romana y que muestran el enorme esfuerzo del hombre por aprovechar hasta el último rinconcito de terreno. Quizá por ello, cuando se habla de esta zona se habla de “viticultura heroica”.

En los inicios del cristianismo, a esta zona vinieron a asentarse monjes y eremitas que buscaban el silencio y la extraordinaria naturaleza de estas tierras y que, con el paso del tiempo, construyeron monasterios de gran importancia. De ahí el nombre de Rivoyra Sacrata (Ribeira Sacra), del que existe constancia escrita desde el siglo XII. Pero además de cenobios, esta zona de Galicia cuenta con un patrimonio de gran valor formado por castillos, pazos, iglesias y puentes.

En una de las orillas del río se encuentra el Monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, un conjunto monacal benedictino que data del siglo VI y que en la actualidad, tras su rehabilitación, es un parador de Turismo. Si hay un elemento destacable en este monasterio es su claustro románico, aunque también cuenta con elementos góticos, renacentistas y barrocos. Quizá por ello recibió ya en el año 1923 el reconocimiento de Monumento Histórico-Artístico.

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