Árboles centenarios bañados por el Miño en el Bosque da Fervenza

En Galicia, la cultura está especialmente asociada al agua, sobre todo si pensamos en leyendas como la del ‘Home-peixe’ o los xacíos -figuras mitológicas mitad pez, mitad hombre- vinculadas a la zona que se encuentra dentro de la Reserva da Biosfera Terras do Miño. En este territorio, presidido por el padre de todos lo ríos gallegos, en concreto en el curso alto del Río Miño y a pocos kilómetros de la capital provincial, se encuentra el espacio protegido del Bosque da Fervenza.

Se trata de un bosque centenario en el que predominan alisos, robles, fresnos y sauces que se extienden a lo largo de más de trescientas hectáreas. Un bosque de inundación que el Miño barre de forma natural, más de una vez al año, refrescando las raíces de los árboles más veteranos y que lo convierten en uno de los pocos que quedan en la península. Poblado por animales y plantas propias de este ecosistema fluvial y con robles que superan los 300 años, el entorno se completa con charcas, islotes y sendas que dibujan un paisaje mágico que difícilmente podemos encontrar en otro lugar.

Aunque se enfrentó a diferentes situaciones que hicieron peligrar su supervivencia (inundaciones, incendios, etc) la insistencia de la Casa Grande da Fervenza (antigua casa del molinero y parte del Conjunto Etnográfico A Fervenza) permitió que fuese galardonado por el Ministerio de Medio Ambiente y la ONG Bosques Sin Fronteras como Bosque del Año en 2007. Con todo, el reconocimiento sirvió y sirve todavía hoy, para fomentar la conservación de un hábitat de enorme valor natural.

El Conjunto Etnográfico A Fervenza, en O Corgo, es un espacio que pretende -entre otras cosas- recuperar el patrimonio hidráulico olvidado de la zona, acercar los elementos que constituían la vida rural entre los siglos XVII y XIX a la sociedad actual. Batuxos -pequeñas embarcaciones que servían para recorrer estas aguas-, molinos o maquinaria necesaria en el desempeño de actividades productivas tradicionales de la zona como los zoqueiros, forman parte de la patrimonio etnográfico que se puede revivir mediante visitas guiadas al conjunto.

Desde este punto, en la localidad de O Corgo, es posible además, recorrer una ruta a orillas del Miño gracias al itinerario conocido como Ruta del Bosque da Fervenza. Un paseo de escasos cuatro kilómetros que no supone ningún tipo de dificultad y apto para todos los públicos. Partiendo de la Casa rural A Fervenza podremos disfrutar de un paisaje idílico que se extiende a lo largo de la ribera en algo menos de tres horas dependiendo, en cualquier caso, del ritmo de cada uno.

Sea cual sea el camino que decidas tomar para explorar a fondo este territorio, la desconexión y el relax están asegurados. El murmullo del agua será el único guía necesario para adentrarnos en este laberinto de árboles semihundidos.

Un comentario en “Árboles centenarios bañados por el Miño en el Bosque da Fervenza

  • el 27 diciembre, 2018 a las 18:32
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    orense siempre merece ser visitado, pese a todo

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