Galicia, la tierra de los 30.000 hórreos

Hórreo, cabaceiro, cabaz, cabazo, cabaceiro, calostra, calustra, canastro, caustra, piorno… Son muchas las denominaciones con las que son conocidas estas construcciones tradicionales, pero tampoco resultan demasiadas si tenemos en cuenta que según algunos cálculos existen en toda Galicia unos 30.000 ejemplos. A falta de un recuento oficial, esa es la cifra comúnmente aceptada y que se basa en la estimación de que en la comunidad hay una media de un hórreo por cada kilómetro cuadrado. Constituyen así uno de los principales elementos identificativos de nuestro paisaje y convierten la comunidad en el gran expositor de un fenómeno presente en otras zonas del norte de la Península y de Portugal, así como en áreas tan dispares como los Balcanes, Escandinavia o Japón.

 

El origen de su denominación más frecuente está en el término latino “horreum”, cuyo significado sería almacén para grano o granero. Eso, tan simple como necesario, es en lo que consiste un hórreo, pero aunque fueron los romanos quienes les dieron el nombre por el que son conocidos hoy en día, su presencia en Galicia es más antigua puesto que los anteriores habitantes de estas tierras ya habrían hecho uso de ellos. Se trata de construcciones erigidas para guardar alimentos (cereales principalmente) y han sido diseñadas de tal forma que su contenido esté aislado de la humedad del suelo y fuera del alcance de animales y roedores. De hecho, una de los elementos más frecuentes de su diseño lleva el revelador nombre de tornarratos (algo así como “evita ratones”) y consiste en una piedra plana que se coloca entre las columnas que sujetan su estructura principal para evitar el paso de esos pequeños roedores. Más allá de las diferentes tipologías que se pueden distinguir, sí se aprecian elementos comunes a todos los hórreos, como el hecho de estar levantados del suelo y de disponer de ranuras para permitir la ventilación. 

 

Su presencia se extiende por toda Galicia y la variedad de denominaciones tiene que ver con las distintas áreas geográficas y con las diferencias de diseño y construcción. Así, por ejemplo los términos cabaz, cabazo y cabaceira suelen emplearse para referirse a los hórreos circulares cuyas paredes han sido confeccionadas con varas de mimbre. Pero los hórreos más extendidos en Galicia se caracterizan por presentar una planta rectangular que está levantada del terreno a través de unas columnas de piedra (pies) y cubierta por un tejado a dos aguas. Estos hórreos constituyen una inmensa mayoría frente a las construcciones cuadradas y circulares y a los casos anecdóticos en forma de L. Las paredes pueden ser de piedra, madera, vegetales o de una combinación de varios de estos elementos, y en las cubiertas predomina la teja, aunque también hay zonas en las que se emplea pizarra y otras en las que el material usado es la paja.

 

En muchas aldeas es frecuente encontrar un hórreo junto a cada casa, pero en algunos lugares están agrupados en un espacio común. También los monasterios y otras construcciones relacionadas con la iglesia hacían uso de los hórreos, de hecho los de mayor tamaño estaban vinculada a estas instituciones, así como a construcciones señoriales como pazos, cuyos responsables hacían así ostentación de su importancia al tiempo que daban acomodo al resultado de sus rentas y tributos. 

 

Visitar Galicia y no contemplar algún hórreo resulta tarea casi imposible, puesto que algunas construcciones sirven en la actualidad de elementos ornamentales en lugares destacados de villas y ciudades. Pero si quieres conocer algunos de los más singulares, aquí tienes una pequeña guía para recorrer la comunidad de hórreo en hórreo.

 

Hórreos de A Merca

A Merca

Las más de 30 construcciones que se pueden ver juntas y ordenadas en el municipio ourensano de A Merca convierten este conjunto de hórreos en el más importante de España y en el segundo de Europa. Fueron así colocados en una zona en pendiente del Camiño da Feira hace un par de decenios para permitir la mejora de los espacios públicos del lugar. Todos ellos, salvo dos de construcción mixta, son de madera.

 

Hórreo del monasterio de San Xoán de Poio

Poio

No alcanza la longitud de los de Araño, Lira o Carnota, pero este hórreo situado junto al monasterio de San Xoán presume de ser el más grande del mundo porque su anchura mayor de lo habitual (alrededor de 3,3 metros) combinada con sus 33 metros de largo lo convierten en el de mayor superficie. Está sostenido por 51 pies.

 

Hórreos de Combarro

Poio

Sin salir del municipio de Poio, pero en este caso en el pueblo pesquero de Combarro, se encuentra otro de los conjuntos de hórreos más bonitos de Galicia. El hecho de estar situados en un conjunto de gran belleza por su arquitectura tradicional y su ubicación en primera línea de costa hacen de los hórreos de Combarro una de las estampas más fotografiadas por quienes visitan las Rías Baixas.

 

Hórreos de Quins

Melón

Otro de los conjuntos más bonitos de hórreos que se pueden ver en Galicia se encuentra en la parroquia de Quins, en el municipio ourensano de Melón. En una pequeña colina situada en el centro de la aldea se puede ver una veintena de construcciones junto a un vía crucis. Además, a solo unos pequeños centenares de metros, en un lugar conocido como A Eira do Casal situado en la misma parroquia, hay otra concentración de hórreos. 

 

Hórreo de Carnota

Carnota

Sus detalles ornamentales y el bonito conjunto que forma con el palomar cercano han propiciado que pese a no ser el más largo de Galicia, el hórreo de Carnota sí pueda considerarse el más famoso de la comunidad. Construido originalmente en 1768, 15 años después fue ampliado con once pares más de pies hasta alcanzar los 34,76 metros de longitud que luce en la actualidad.

 

Hórreo de Lira

Carnota

Fue levantado entre los años 1779 y 1814 y al igual que el vecino hórreo de Carnota, el de Lira dispone de un total de 22 pares de pies, aunque en este caso la longitud es ligeramente superior, puesto que supera los 36,5 metros. Se sitúa así en el segundo peldaño del podio de los hórreos más largos de Galicia.

 

Hórreo de Araño

Rianxo

Construido en el siglo XVII y catalogado como Bien de Interés Cultural, este hórreo situado en la parroquia rianxeira de Araño está considerado como el más largo no solo de Galicia, sino de todo el planeta, gracias a sus 37 metros de longitud. Destaca también por haber sido construido enteramente en piedra y carecer de los pies que habitualmente sostienen estas estructuras.

 

Hórreos de O Piornedo

O Piornedo (Cervantes)

La aldea de O Piornedo nos permite disfrutar de los paisajes de las montañas de Os Ancares y comprobar los rasgos propios de la arquitectura tradicional de la zona, cuyo principal exponente son las pallozas, viviendas circulares provistas de una cubierta vegetal cónica. Esta forma de techarlas está presente asimismo en sus singulares hórreos, cuya planta cuadrada los diferencia también del modelo predominante en la mayor parte de Galicia. 

 

Hórreo de Cores

Ponteceso

En la comarca de Bergantiños se pueden encontrar varios hórreos cuya planta principal se levanta sobre una estructura de piedra (de una o dos alturas) que sirve también como almacén o como lugar en el que guardar los animales de la casa. Uno de los más espectaculares, y probablemente el más alto de Galicia, es el situado en la parroquia de Cores, que se levanta más de ocho metros y medio sobre el nivel del suelo. Las puertas y las ventanas de sus plantas inferiores hacen que se asemeje más a una vivienda que a un hórreo convencional.

 

 

 

2 comentarios en «Galicia, la tierra de los 30.000 hórreos»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *