El legado de Asorey en las calles de Galicia

Centenares de piezas escultóricas pueblan Galicia recordando a personajes y acontecimientos históricos y convirtiendo calles y plazas en auténticos museos al aire libre. Forman un catálogo artístico que se ha nutrido del talento de decenas de creadores de épocas y estilos muy diversos. Entre todos ellos destaca especialmente por el reconocimiento que tuvo ya en su época y por la influencia que tuvo entre sus contemporáneos y entre creadores posteriores Francisco Asorey. El artista nacido en Cambados el 4 de marzo de 1889 y fallecido en Compostela en 1961 (sus restos reposan en el Panteón de Gallegos Ilustres) está considerado como uno de los creadores que más importancia tuvieron en la renovación de la escultura española en el siglo XX. Además, nos ha dejado un importante legado artístico que nos permite seguir su huella por buena parte de Galicia y descubrir a un buen puñado de personalidades.

 

Santiago de Compostela

Monumentos a San Francisco y el Sagrado Corazón

La ciudad en la que pasó buena parte de su vida guarda varias de las obras de Francisco Asorey. La más visible e importante es el monumento a San Francisco de Asís en el que el escultor estuvo trabajando entre los años 1925 y 1930 para conmemorar el séptimo centenario de la muerte del santo italiano. La escultura está situada frente a la fachada del monasterio que el propio santo habría mandado construir a comienzos del siglo XIII en Compostela tras haber peregrinado para visitar la tumba del Apóstol. Además, en el patio del colegio Compañía de María se puede ver una escultura del Sagrado Corazón de Jesús esculpida por Asorey en el año 1940.

 

Lalín

Monumentos a Loriga y a Aller

Dos son las obras de Asorey que guarda el municipio de Lalín, aunque en este caso y a diferencia de las compostelanas, no se trata de creaciones religiosas, sino de dos piezas ideadas para homenajear a dos destacadas personalidades de la capital de la comarca del Deza. La primera, datada en el año 1933, está dedicada al aviador Joaquín Loriga, famoso por formar parte en la Escuadrilla Elcano que completó un raid aéreo entre Madrid y Filipinas en 1926 y por ser uno de los pioneros de la aviación en Galicia. Sus vecinos habían iniciado una suscripción popular para regalarle un aeroplano, pero tras su trágica muerte en un accidente aéreo en Madrid optaron por emplear el dinero para erigirle un monumento, que fue encargado a Asorey e inaugurado en 1933. Ya a finales de los años 50 el talento del escultor volvería a ser reclamado desde Lalín para inmortalizar en piedra a otro ilustre lalinense, el matemático, sacerdote y astrónomo Ramón María Aller Ulloa.

 

A Coruña

Monumento a Manuel Curros Enríquez

La gestación del imponente monumento con el que la ciudad de A Coruña recuerda al escritor y periodista Manuel Curros Enríquez se prolongó por espacio de casi tres décadas y estuvo marcada por diversos problemas. El fallecimiento de varios miembros importantes de la Real Academia Galega (entidad promotora del homenaje), las dudas sobre la ubicación del monumento, el hecho de que el primer concurso de ideas convocado quedase desierto y la insuficiencia de los fondos para acometer el proyecto con el que Asorey ganó el segundo concurso fueron algunas de las trabas que tuvo que superar. Finalmente fue inaugurado en 1934 en los jardines de Méndez Núñez, pero nunca se llegó a completar el plan inicial de depositar las cenizas de Curros en un espacio habilitado a tal efecto en la parte posterior de la obra.

 

Samos

Monumento al Padre Feijóo

También se hizo esperar la escultura con la que los responsables del monasterio de San Julián de Samos quisieron recordar el paso por el cenobio de uno de sus monjes más ilustres, Benito Jerónimo Feijóo y Montenegro, más conocido como el padre Feijóo (1676-1764) y uno de los más destacados representantes de la ilustración. El proyecto había surgido en el año 1935, pero tuvo que ser aparcado a causa de la Guerra Civil y no sería retomado hasta los años 40. Finalmente, la estatua esculpida por Asorey y colocada en el centro del claustro al que da nombre el propio Feijoo fue inaugurada en el año 1947.

 

Vigo

Monumento a García Barbón

La importancia que el empresario y mecenas José García Barbón (1831-1909) tuvo en Vigo se deja ver en edificios como el teatro que lleva su nombre y en la Escuela de Artes y Oficios. Y también en el monumento con el que la ciudad quiso demostrar su agradecimiento unos años después de su muerte a este emigrante que había prosperado en Cuba y que, a su regreso a Galicia, tras pasar unos años en Verín natal decidió instalarse definitivamente en Vigo. Asorey ideó en este caso una escultura de grandes dimensiones con la figura de García Barbón sentado y con el dios Hermes presidiendo el conjunto desde su parte superior. La pieza fue inaugurada en el año 1927 por el Rey Alfonso XIII en la avenida dedicada también al mecenas y muy cerca de la vivienda que había habitado en la ciudad, pero años después fue trasladada a una rotonda de la calle Isaac Peral. Otra obra de Asorey en Vigo es la escultura dedicada a Eduardo Cabello, el ingeniero responsable de las obras del puerto de la ciudad. Esta pieza está situada en la zona de Bouzas y fue inaugurada solo un año después que la de García Barbón.

 

Pontevedra

Monumento a Manuel Barreiro Cabanelas

Manuel Barreiro Cabanelas (1867-1950) es otro emigrante que prosperó en la emigración (Brasil), destacó por sus obras filantrópicas y fue inmortalizado por Francisco Asorey. Las importantes donaciones que realizó al Hospital Provincial de Pontevedra y que permitieron ampliar sus servicios en varias ocasiones motivaron que la Diputación impulsara a comienzos de los años 40 del siglo pasado la construcción de una estatua que ha cambiado de ubicación al menos en un par de ocasiones, pero sin alejarse nunca de la fachada del hospital. Originalmente, estaba situada sobre una fuente, pero esta fue retirada durante uno de esos cambios de emplazamiento.

 

Mondariz

Monumento al médico Rodríguez

Relacionada con la medicina está también la escultura inaugurada en Mondariz en 1925. Maximino Rodríguez Fornos fue un médico que falleció a consecuencia de una infección mortal contraída durante su intervención en un parto complicado. En homenaje a su entrega y por suscripción popular le fue encargada a Asorey una pieza en la que junto al busto del homenajeado se alzan unas figuras que pueden ser interpretadas tanto como dioses griegos como los protagonistas del episodio que provocó la muerte del médico.

 

Lugo

Monumento al alcalde López Pérez

Alcalde de Lugo durante cuatro períodos diferentes entre los años 1905 y 1931, además de abogado y presidente del Círculo de las Artes, Ángel López Pérez dejó una huella imborrable en la ciudad de la Muralla hasta el punto de ser designado de forma honorífica “alcalde perpetuo”. De nuevo, Asorey fue el escultor elegido para convertir en arte un homenaje para la posteridad, que aún se puede contemplar en el parque Rosalía de Castro. La escultura, que incluye una fuente y un estanque, fue inaugurada en 1958, pero los planes para rendir un homenaje vecinal a Ángel López Pérez se remontaban a comienzos de los años 30.

 

Marín

Estatuas para la Escuela Naval

La Escuela Naval Militar de Marín puede presumir de albergar un total de cuatro creaciones de Asorey. Todas ellas fueron encargadas con motivo del traslado del centro de estudios de la Armada desde Cádiz a Marín y su inauguración en 1943. En dicha fecha Asorey ya había concluido una escultura en piedra dedicada a la Virgen del Carmen, patrona de las gentes del mar, y una estatua en bronce de Álvaro de Bazán, famoso almirante del siglo XVI. En los años siguientes se les sumarían los bustos dedicados a otros dos ilustres marinos: Isaac Peral y José Luis Díez.

 

Cangas

Monumento a Soage

Otra de las estatuas que Asorey esculpió para homenajear a un filántropo se encuentra en Cangas. El monumento dedicado a José Félix Soage está datado en 1924 y habría sido colocado un año antes de que se inaugurase la plaza de abastos sufragada con los donativos de este cangués emigrado a Argentina. La pieza está formada por el busto de Soage y la imagen de un marinero sosteniendo un remo y se encuentra en los jardines que llevan también el nombre del filántropo.

 

Cambados

Monumento a Cabanillas y homenajes a Asorey

La localidad que vio nacer a Asorey tampoco podía permanecer ajena al legado del escultor. En sus calles se puede ver el monumento levantado en memoria de otro vecino ilustre de la localidad y al que al estuvo unido por una relación de amistad y por diversos paralelismos en sus trayectorias: Ramón Cabanillas. El denominado “poeta de la raza” fue homenajeado por el “escultor de la raza” con una pieza compuesta por un gran bloque de piedra sobre un pedestal en el que se puede ver un busto del escritor. La obra, situada en el Paseo da Calzada, fue inaugurada un año antes de la muerte del escultor, que poco tiempo después sería el destinatario de su propio homenaje. En este caso fueron dos de sus discípulos, José Cao Lata y Joaquín Gil Armada, los encargados de dar forma a una pieza inaugurada en 1965 en la plaza dedicada también a Asorey y en la que además del rostro en bronce del escultor se puede ver una réplica de una de sus creaciones más famosas: A Naiciña.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *