El Apalpador reclama su espacio en Navidad

 

“Llaman también a esta noche (Año Nuevo), noche del apalpadoiro, porque se tocan el vientre a ver si han comido para todo el año y los mozos visten ropa nueva, para garantizarla todo el año así”. De esta forma describía hace más de medio siglo el etnólogo Xesús Taboada Chivite a un singular personaje de la tradición gallega que en los últimos años ha sido objeto de diversas iniciativas de reivindicación y recuperación. Se trata del Apalpador, un carbonero mitológico cuyo recuerdo fue mantenido vivo en las montañas de Lugo y que guarda relación directa con otras manifestaciones culturales similares y propias de esta época del año que han pervivido en el norte de la Península y en otros puntos de Europa como es el caso de San Nicolás y, especialmente, del Olentzero vasco.

No se conocen referencias escritas directas del Apalpador anteriores a la Taboada, pero estudios posteriores, como el realizado por José André López González, permitieron arrojar algo más de luz sobre esta figura. Este investigador, escritor y traductor recuperó en la aldea de Romeor (Folgoso do Courel) y de boca de una de sus vecinas más veteranas una cantiga tradicional que describe más en detalle en qué consistían las incursiones rituales de este personaje: una visita nocturna a los más pequeños de la casa, la acción de palpar las barrigas para comprobar si habían comido bien ese año y la entrega de castañas a modo de aguinaldo.

La descripción de López González del Apalpador como un gigante con boina, con chaqueta remendada y que fuma en pipa ha servido también de base a la iconografía con la que ha retomado vida hoy en día el personaje que, además, ha comenzado a bajar desde la montaña no solo a las aldeas del Courel, sino también a otros muchos puntos de toda Galicia. Con el tiempo se han ido generalizando también otras cuestiones referidas a su aspecto, como es el hecho de caracterizarlo como una persona pelirroja y de barba.

Al igual que ocurre con el Olentzero vasco (también carbonero de profesión) y con San Nicolás la presencia del Apalpador está ligada a la época navideña, aunque sus orígenes podrían ser precristianos. De hecho, tampoco está clara la fecha exacta en la que hacía acto de presencia, puesto que aunque hay quien defiende que se trata del 31 de diciembre, los versos recuperados por López González parecen apuntar hacia la noche del 24 al 25, en consonancia con la celebración navideña: “Xa chegou o día grande / día do noso señor / xa chegou o día grande / e virá o Apalpador”.

El movimiento asociativo primero, y algunas administraciones públicas después, han hecho que su conocimiento y popularidad haya ido en aumento en los últimos años. Así, esta Navidad serán muchos los puntos de Galicia en los que haga acto de presencia reclamando parte del protagonismo que Papá Noel había ido adquiriendo en los últimos años en detrimento, a su vez, de los Reyes Magos. Pero más allá de las preferencias de cada uno, el Apalpador se ha convertido en un motivo más de celebración para unas fechas en las que tradiciones y alegría van de la mano.

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